sábado, julio 18, 2009

- Ahí llegó tu tesoro.
- ¿Eh?
- El pedido de Anagrama.
- Yaaaay.
- Sí, ¿por qué no le ofrecés a la gente otra cosa que no sea Anagrama?
- ¿Tusquets?
- ...

Libros, por todos lados. Libros de todo tipo. Usados y nuevos. Cubiertos de polvo, limpios, con olor a biblioteca de abuelo. Libros estúpidos que hacen pensar en el futuro de la edición. Contratapas atrapantes e ilustraciones fascinantes. Primeras ediciones y antigüedades. Libros agotados, inconseguibles y que yo puedo tener en mis manos. Libros amontonados en pilas que se bambolean sin caer nunca, haciendo equilibrio. Libros rotos, con las hojas desprendidas. Best Sellers, clásicos, literatura snob, libros olvidados. Joyce, Robin Cook, Auster, Kerouac, Amis, Cassirer, Freud, Kierkegaard, Danielle Steel, Manuel Puig, Márai, Siri Hustvedt, Alejandro Dumas, Chimoy, Fabio Zerpa, Horacio Quiroga, Sábato, Garcia Márquez, Grisham, y miles más. conviviendo.
Libros en todos lados.
Y sonará cursi, pero entro acá y, de repente, los problemas se esfuman durante cinco horas.
Es raro, nunca me había sentido feliz en un trabajo.

viernes, julio 17, 2009

Yo no sé si alarmarme o no, pero hace un rato estaba así como estoy ahora, frente al monitor, pero en vez de estar tipeando, le hacía fuckyou a un muñequito del msn.
Le hacía fuckyou, entrecerraba los ojos y pensaba "forro, sos un forro".
Si en ese momento me hubiera visto Tim Roth (o, bueno, su personaje en Lie to me) habría declarado que mi furia era absoluta. Con fosas nasales ensanchadas y todo.

jueves, julio 16, 2009

Lau: Soñé que teníamos una cita de a dos, o sea, dos chicos, vos y yo...
Yo: Una cita doble.
Lau: ¡Eso! ¡Una cita doble!
Yo: ¿Y la pasábamos bien?
L: Sí, y lo raro era que los chicos eran judíos y más chicos que nosotras.
Y: ¿Qué tenía de raro que fueran judíos?
L: No sé, nunca estuve con un chico judío. Son raros.
Y: Dejá de hablar pavadas, ¿qué tienen de raro?
L: No sé, mis vecinos son raros.
Y: Tus vecinos son judíos ortodoxos, Lau, claro que son medio raros.
L: ¿Vos estuviste con algún chico judío?
Y: Ortodoxo, no. Pero Mr Blonde es judío, Pirulo era judio, Mengano también...
L: ¡Ah! Te re caben los judíos.
Y: Boluda, yo no elijo a un tipo por si es judio o no. Da la casualidad que un alto porcentaje de los hombres que me son atractivos, resultan ser judíos.
L: ¿Qué onda?
Y: ¿Qué onda qué?
L: ¿Vos no querrás ser judía y por eso elegís chicos judíos y amigas judías?
Y: Vos sos mi amiga y no sos judía.
L: Pero Dedé, Sol, Ani, Flor y Nat sí. Tus amigas más cercanas, salvo yo, son judías.
Y: Seh... no sé. Lo que sea. ¿Por qué siempre me hacés tener estas conversaciones?
L: Uh, boluda, me parece que me fumé una semilla, me está picando zarpado.
Y: Sí, ¿por qué no lo vas pasando? Compartí, nena.
L: Shhh. Esperá, no me apures, kosher slut.

martes, julio 14, 2009

Hoy venía caminando por Charcas y pensaba que capaz el problema es que siempre ubico a las personas en lugares que no les corresponden, que les quedan demasiado grandes. A continuación, pasé a tener una conversación imaginaria con Mr. Blonde.
Es necesario confesar que me la paso teniendo conversaciones imaginarias con absolutamente todo el mundo. Con mi madre, mi hermana, mis amigas, un chico lindo que vi desde el colectivo, la cajera del supermercado que tiene unas cejas increíbles, los vecinos que le pegan a los hijos, chicos con los que estuve alguna vez, chicos con los que estoy, chicos con los que me gustaría estar. Y no, en general no me luzco demasiado en esas fantasías charladas, la cosa viene más por el lado del otro sorprendiéndome y yo tratando de tener una contestación decente.
Entonces, como dije, iba yo por Charcas teniendo una conversación imaginaria con Mr. Blonde, en la que le decía que nosotros nunca deberíamos haber tenido sexo, que deberíamos haber sido solamente amigos; amigos que cogen un par de veces por año cuando están muy borrachos, ponele, pero no más que eso. Él me decía algo así como que si querìa hacerle saber que no me había gustado coger con él, podría haber sido más sutil, y yo lo trataba de tontito y le decía que no, que el problema no había sido ese, sino que habría sido genial quedarnos con la afinidad intelectual y la contención emocional, que de haber sido así, seguiríamos estando el uno para el otro, que a veces me daba la sensación de que la única persona que alguna vez me entendió había sido él. También le decía que aunque no lo extrañaba más, a veces me daba pena la forma en la que se habían terminado las cosas.
Todas ese diálogo iba teniendo en la cabeza cuando tuve que doblar en Jerónimo Salguero y ponerme en librería mode. Como iba mirando para abajo, completamente distraída, me choqué con un muchacho. Durante dos segundos pensé que era él, los colores de la ropa que llevaba, el color de piel, el color de pelo, la altura, todo encajaba más o menos. Y durante dos segundos sentí un alivio enorme, porque le iba a poder decir todas las cosas que le estaba diciendo a su otro yo que vive en mi cabeza, cosas que de otro modo nunca le diría. Pero no era él, el tipo ni siquiera era parecido.
Para cuando me quise dar cuenta, ya estaba en la puerta de la librería. Así que abrí, saludé a mi jefe y me tragué la angustia como si fuera una pastilla.

lunes, julio 13, 2009

Poniéndome al día con una amiga que no veía hace mucho.
- ¿Y vos qué hiciste este verano?
- Estudié física en La Plata.
- ¡Cierto!
- Seh... Lástima que fuera tan lejos.
- Pero seguro aprendiste un montón de cosas.
- ¿Notación científica es un montón de cosas?

En la cocina de la casa de Flor, con una desconocida, el novio de Ani y mi amiga Lau.
- Perdón que me meta, ¿vos qué estudiás? ¿matemática?
- No, él estudia matemática.
- ¿Y vos estudiàs algo?
- ¡Ja! ¿qué NO estudió Celeste?

Cenando en familia. Repetidas veces.
- Entonces, ¿qué es lo que estudiás ahora, Cele?

Con mi jefa de los sàbados a la tarde.
- Estaba pensando en cambiarme al profesorado...
- ¿De literatura o historia?
- ¿Cómo supiste? Estoy entre esos dos.
- Era obvio.

jueves, julio 09, 2009

Ehhm... Si usted, mi jefe, está leyendo esto...

Por favor, patrón, no me lea el blog. No me haga sentir como en pelotas en el medio de una multitud. No me haga cambiarle la url al coso este.
¿No se copa?
Saludos a la familia.

No sé por qué lo trato de usted cuando en persona lo trato de vos.

(Mi jefe encontró mi blog, y todo indica que ha leído al menos un poco)
(El asunto no me quita el sueño, compañeros)

jueves, julio 02, 2009

- Ah, ahora ya entiendo todo.
- ¿´Què cosa?
- Los ruidos que hiciste a la noche.
- ¿Qué ruidos?

Tenía pensado volver a mi casa después de cenar, pero después del tempranillo y el tannat, bajé el colchón que siempre uso en lo de Dedé y me quedé completamente dormida hasta hoy a la mañana, despertándome con una sensación muy rara en el cuerpo.
Véase también, calentura.
Después de un rato me fui acordando qué era lo que había soñado.
Yo estaba en la cocina de la casa de mis padres haciendo jugo de zanahoria y de repente aparecía él con durazno y un mango en la mano. Estaba maravillado por haber conseguido duraznos en invierno. Se ponía a cortarlo y me iba dando pedacitos; el durazno más dulce y más jugoso que alguien se pueda imaginar, así era. No probaba el mango porque no me gusta. Y seguía poniiéndome pedacitos de fruta en la boca y me sonreía; jugaba con el durazno y mis labios, me lo acercaba y despuès se lo terminaba comiendo él, esas cosas. Hasta que se terminaba y se ponía muy cerca, me daba un beso en la frente y yo le quitaba esos lentes de Clark Kent buena onda que usa, que hacen que parezca tan bueno e inofensivo. Para eso se los sacaba, para que fuera un poco ofensivo, para que me faltara el respeto un poco. El resto del sueño se lo voy a contar sólo a él, no es cosa de andar ventilando todo por ahí.
Me despertè... contenta no es la palabra adecuada, pero es la primera que viene a la mente.
Le conté el sueño a Dedé cuando terminé de recordar cada detalle y ella me dijo que hice ruidos raros mientras dormía, como si estuviera comiendo algo.
Me sorprendí bastante también, a veces tengo tantas ganas de soñar con algo, y como ayer él me había dicho que había soñado conmigo, me puse celosa y yo también quise.
Ahora mismo tengo antojo de duraznos.
Y ¿para qué engañarme? También tengo antojo de èl.

miércoles, julio 01, 2009

Ehmm.
Si el chico que ayer vino a la librería para buscar el Bartleby versión bilingüe que había comprado por mercado libre está leyendo esto... Quiero que sepa que me pareció de lo más lindo e interesante. Y también quiero que sepa que anoté en un papelito su dirección de mail, pero que no pienso usarla. Es que soy tímida.

domingo, junio 28, 2009

Falta sinceridad, falta lo auténtico. En mi vida, en mis relaciones, incluso en este blog. De hecho, este blog es el gran alimento de mis máscaras, un espacio de "expresión" que se convirtió en uno de pura especulación.
Voy a hacerme la boluda y dejármelo pasar, por lo menos por esta vez. Pero no me olvido, no me olvido de que si algún día se me ocurriera decir, gritar y escribir lo que realmente tengo ganas de decir, gritar y escribir... Bueno, no sé si estaría preparada para enfrentarme a las consecuencias. Todavía me falta hacerme un poco más tolerante al fracaso.
Y en eso estoy, frenándome, aplacando el movimiento. Porque cada movimiento puede ser un paso falso (no "en falso"). Lo peor son estas ganas de moverme que tengo, la necesidad de salir y decirle a todo el mundo lo que siento, lo que pienso, zarandear a un par, putear a unos cuantos, cogerme a otros tantos, alejarme para siempre de alguna y generar el reencuentro con alguno.
Pero no, quieta, Cel.
Primero lo primero, sentirme auténtica por lo menos cuando estoy conmigo, a solas. Nada de alienarme con rituales gastronómicos, siestas interminables, películas y novelas policiales.
Después, después veremos.
Podría decir "después, agarrate Catalina, no me para nadie". Pero no estoy tan segura.

viernes, junio 26, 2009

06:39 am
Me despierto después de haber soñado andá a saber qué porque me pongo a pensar que es un asco comerse una milanesa con mayonesa untando la mayonesa en toda la superficie de la milanesa. Me imagino una milanesa en un plato, y arriba de la milanesa, mayonesa, como si fuera manteca sobre una tostada. Pienso también que se come milanesa con mayonesa cortando el bocado, pinchándolo en el tenedor, agarrando con el cuchillo la cantidad deseada de aderezo y uniendo ambos antes de pegar el tarascón.
Cuando volví a mirar el reloj eran las 7 de la mañana.
20 minutos de mi vida pensando en milanesas y mayonesa.

Nota mental: dejar de fumar porro antes de irme a dormir. O mejor, conseguirme un amante cama adentro, si me despertara a las seis y media de la mañana y tuviera un cuerpo calentito al lado, no usarìa el tiempo para pensar boludeces.

domingo, junio 21, 2009

Casa de Lau - porro - 64 - casa de Ale - cerveza - empanadas - novio facho de Ale - miradas cruzadas - ride a San Telmo - fiesta latinoide - muchacho con parecido asombroso a un lector del blog - más cerveza - más porro - boliche hiphopero africano - más cerveza - bailes desenfrenados - tarados con gorritas y buzos enormes - lluvia de africanos - taxi - "el taxista nos está paseando" - casa de Lau - bajón vegetariano - bajón de cheesecake - "¿de veras el sexo era tan malo?" - "no era malo, Lau, era corto, más o menos lo mismo" - noni - resaca - caminata - "feliz día, papá" - subte - "feliz día, abuelo" - comida de abuela - siesta en el sillón - 141 - casa - más siesta - llamado inoportuno - llamado a dedé - ducha - 141 - casa de dedé - post

viernes, junio 19, 2009

Estoy durmiendo demasiado. Nueve horas por día me parece demasiado, un exceso. Si realmente lo necesitara, si tuviera un trabajo agotador, si estudiara al 100%, lo entendería; pero no. Dormir es lo que menos me cuesta, me escapo durmiendo. Si supiera exactamente de qué es lo que me escapo, estaría todo fenómeno, pero tampoco, puras sospechas.
Entonces cuando puse la alarma del celular ayer a la noche, me pregunté ¿por qué dormir tanto? y no me contesté. Volví a interrogar esta mañana cada vez que activé el snooze (8 veces) y tampoco me di una respuesta satisfactoria.
Lo pregunto ahora, frente a la computadora esta y con el gato apoyado en la espalda, y, ay, cuántas cosas empiezan a cruzarse.
Será que me escapo de. Las búsquedas que quedan en la nada. La excitación efímera que deja un vacío tremendo cuando se va. Lo potencial que siempre queda ahí, en pura promesa. La sombra de la resignificación del pasado. La falta de una guía. Fiona Apple. Las certezas absurdas que me persiguen desde chica. La sensación de satisfacción en la más absoluta soledad. El alejamiento de los seres queridos. La falta de acercamiento de los otros seres. Las pocas ganas de salir a reestablecer contacto. La comodidad peligrosa de mi cuarto, sus músicas, sus pijamas cómodos y sus películas. La ansiedad de tatuarme toda. La imposibilidad de llanto. El deseo de querer expresarlo todo, decirlo todo, aún sabiendo que no tengo las pelotas para enfrentarme a las consecuencias.
Podría bajar las escaleras, preguntarle a Nat si tiene un ratito para charlar y mantener una conversación de verdad; pero no. Mejor me meto debajo de las colchas y abro un libro.

miércoles, junio 17, 2009

No lavo la ropa en mi casa, no hay lavarropas, me da fiaca lavar a mano; para eso está el lavadero. Desde que me mudé fui siempre al mismo, a la vuelta de casa. Siempre me atendía María, una chilena divina que siempre me halagaba los sweaters y me decía "qué rico perfume, Celeste, ¿cuál es?". Me secaba en una percha la ropa delicada que no convenía meter en la secadora y me tenía las cosas listas para cuando yo las necesitara. Pero -qué tragedia- ayer llevé dos bolsas enormes de sábanas, toallas y pantalones y ya no estaba María, me atendió una mujer oriental. Salí del local desilusionada, sabiendo que la china (o coreana, o taiwanesa) no me iba a cuidar la ropa como María. Nadie nunca cuidó mi ropa como María, ni siquiera mi madre.
Hoy fui de mala gana hasta el lavadero a buscar mis bolsas. No me atendió la china, me atendió el que debe ser el marido. Salido de una peli de Kim Ki-duk. Rasgos armónicos, altura considerable, pelo medianamente largo, prolijamente atado, polera negra, postura elegante. Una cosa de locos.
Medio pinta de mafioso, sí, pero en mis fantasías eso es un plus.

martes, junio 16, 2009

- No sé, boluda, se me hace medio cuesta arriba esto de que me guste alguien.
- De eso hablábamos con Damián el otro día.
- ¿De que cuesta?
- No. De que a vos te cuesta.
- ¿Tu novio y vos se pusieron a hablar de que a mí me cuesta encontrar un chico que me guste mucho y no sea tan inaccesible y me cuide un poco?
- Sí.


Parece que Damián y mi amiga Ani, opinan que debería apuntar a tipos menos inteligentes. Sí, usando ese término, "inteligente". Al parecer, debería tirarme hacia el terreno de los chicos de barrio que nunca hicieron psicoanálisis y que si les digo "mujer fálica" se ríen y piensan en travestis.

domingo, junio 14, 2009

Como oxidada. Así estoy. Mis últimos encuentros fueron revolcones charladísimos y planeadísimos o bien explosiones libidinales por haber andado bailando ritmos latinos emergentes, las caderas pegadas, el bamboleo, esas cosas. Todo muy rápido, a los bifes de una. Me gustan los bifes de una.
El problema aparece cuando me doy cuenta de que estoy sentada desde hace casi seis horas en un bar, con un muchacho que es gracioso, tiene un modo de hablar que transmite paz y se vuelve de lo más apetecible cada vez que sonríe. Aparece también el más claro indicio de que el otro me gusta un poco, una ñoñez que no puedo evitar: me imagino despertándome al lado de ese otro, me imagino satisfecha al ver su cara. Ahí aparecen, además, los interrogantes, todos juntos, me invaden, me hacen perder por un par de segundos la mirada y la atención.
¿Qué onda el flaco? ¿Le gusto? Son como las 5 de la mañana y estamos acá desde las 11 y media, ¿se supone que es una señal de que está todo bien? ¿Todo el mundo se maneja con mis parámetros de tolerancia? ¿Por qué me embarco en estas cosas? ¿El chabón se bancaría 6 horas de charla si no le gustara? ¿Este no será el que googleaba mi mail? ¿Me mira buena onda o me mira libidinosamente? ¿Qué onda? ¿Qué onda?
Ya en la calle, me ofrece un caramelo, se come uno él y me acuerdo de alguna compañera del secundario exponiendo la teoría esa que dice que si un pibe te da un caramelo o un chicle, en un contexto que dé a pensar que podría llegar a haber atracción, es porque planea besarte en breve. Todo demasiado montaña rusa, ¡peor! todo demasiado clave de sol. Si a los 26 años me puedo dar el lujo de creer en este tipo de señales pelotudísimas, mejor es que siga con los revolcones planeados y los a-los-bifes-de-una.
Miento y digo que me voy a tomar el colectivo, sólo para ver si en el par de cuadras hasta la parada me sorprende con algo; hace demasiado frío, termino parando un taxi.
Mientras camino por el pasillo oscurísimo que me lleva hasta la puerta de casa, pienso un poco más, pero ya no me pregunto.
Ponele que el tipo es tímido.
No, mejor ponele que, simplemente, no le gusto tanto.