sábado, noviembre 07, 2009

Una tía se mudaba con su familia a una casa frente al mar. Los iba a visitar y alguien me regalaba una pepa mientras iba caminando por la playa con mi remera de Faith No More. Después me encontraba con una compañera del secundario que me parecía una pelotuda destinada a una existencia de argentina básica -el concepto de argentina básica es tema para otro post, definitivamente-, y que me decía que todo el mundo había preguntado por mí en la reunión de reencuentro que habían hecho el sábado anterior. El final del sueño era genial, estábamos todas las mujeres de la familia mirando el mar; un mar desbocado, que avanzaba cada vez más y te golpeaba cuando menos lo esperabas. Y ahí estábamos, dejándonos tumbar, riéndonos cada vez que a alguna la agarraba una ola desacatada y terminaba escupiendo agua salada.
Probablemente tuve un sueño con agua y mujeres porque retomé un libro de los luminares de Liz Greene que me había comprado a principio de año. Mi luna -intempestiva, tan acuariana ella- se agita cada vez que le doy un poco más de bola y me tira estos sueños que me hacen extrañar la terapia jungiana y ver arquetipos en todos lados. En el libro este tiran un ejercicio para probar una cierta cuestión lunar, es fácil, recordar cuando uno era bien chiquito, cualquier situación en compañía de nuestra madre, registrar qué sensación nos daba esa compañía y sus reacciones. Mientras esperaba que la cola del pagofácil se agilizara, me acordé de un par de cosas, de cuando era bien chiquita, que tenían a mí mamá como protagonista. Es angustiante y raro, pero yo no me sentía cómoda con mi mamá, y hablo de cuando tenía tres o cuatro años, muy chiquita. No me gustaba pasar tiempo con ella, pero no por culpa de ella, si bien mi vieja a los veintipico era demasiado nerviosa, casi obsesiva. Ella le ponía onda, la que no tenía ni una pizca de entusiasmo era yo, que quería volver inmediatamente a lo de mi abuela, donde estaban mis tías, donde era el centro de atención; porque era eso, tenía la sensación de que a mi mama no le importaba mucho lo que yo pudiera llegar a decir, tuve esa sensación hasta hace unos años, cuando cai, por fin, en que mi madre no era un ogro disfrazado de capricorniana con ascendente en capricornio. Al final, llegó mi turno en la cola del pagofácil y medio que le di la boleta de telefónica a la chica con los ojos llenos de lágrimas; es que no está bueno sentir que hay algo que no cerró, que la Cel de cuatro años sigue pensando que su madre no le presta atención, que promete cosas que nunca cumple y que seguramente estaría más tranquila sin una hija hiperactiva, hipercuriosa, hiperdemandante, hipersensible, hiperegocéntrica y que nunca parece tener suficiente. ¿Cómo no proyectar todo eso en el presente? Estas cosas pasan cuando tenés a plutón en conjunción con saturno, y eso en cuadratura con la luna en casa 12; you just can't get enough, un barrilito emocional sin fondo. Posta, sin fondo.

Alguien en la radio dijo tom "crais". Me han cortado la inspiración y arruinado el mediodía.

viernes, noviembre 06, 2009

"¿Ven Ciega a Citas?", preguntó mi prima Fátima un ratito antes de comer. Algunos contestaron que sí, otros que no. Yo conté que seguí el blog pero que como no tengo tele, sólo miré el primer capítulo en canal 7.
"Ah, porque vos sos la protagonista, eh. Y tu hermana es la hermana, es tal cual", dijo mi tío Agustín, padre de mi prima, mientras se cagaba de risa.
Y todos se reían, porque claro, es re gracioso que en la tele haya un personaje que sea tan parecido a mí -según ellos-. Sí, qué gracioso. Qué descostillantemente hilarante es que toda mi familia esté segura de que soy una cínica sin remedio cuya única arma es la crítica despiadada.
Entonces el subnormal de mi tío Carlos, que es de esos que dicen "no creo en la psicología" y trataba de puto (sic) al hijo porque estudió Letras, me tira su discurso de morondanga que reza que yo no debería ser tan soberbia -y hasta ahí vamos bien, tiene razón- y empezar a ser más sumisa -y ahí ya vamos mal- en el sentido más machista que le podamos buscar al concepto de sumisión. Básicamente, que debería convertirme en una mosca muerta que promete monogamia a cambio de cenas en Puerto Madero (porque a las moscas muertas les re cabe Puerto Madero) y billeteras de marca, porque tampoco da el cuero como para agenciarse un tipo que pueda bancar una cartera, ni hablar de un juego de valijas; aunque creo que rifaría mi cuerpo por el juego ese valijas que tienen los hermanos en la última de Wes Anderson.
Por suerte, el tío Agustín y mi abuelito ven mi cara de odio mezclado con frustración y me sacan las papas del fuego, me defienden y me llenan de besos, abrazos y halagos.
Esos son hombres.
Con ellos sí, suave como la seda.

jueves, noviembre 05, 2009

No sé si alarmarme. El otro día estaba buscando un post en particular de este blog y me topé con uno en el que me quejaba de tener siempre alrededor el mismo elenco -de hombres, claro está-. Eso era en el 2007, y sí, el elenco era demasiado estable. Los mismos personajes durante años, las mismas dinámicas, los mismos planteos y las mismas inquietudes y confusiones de mi lado. Que si estaba enamorada o no de El Innombrable, que si con LlaveInglesa algún día podríamos darnos alguna vez eso que pensábamos que necesitábamos, que si fulano se ponía muy cargoso, que si mengano tenía novia y me llevaba a situaciones extrañss; siempre lo mismo. Durante años.
El 2008 fue el año del duelo. Caer en que ninguno del cast estable me terminaba de convencer, que los veía porque había una historia demasiado truculenta que me ataba, o porque simplemente no tenía otra cosa que hacer. Un año y un poco más de estar absolutamente sola, de elegir de corazón estar sola, y de rechazar casi cualquier oportunidad que se presentara; de celibato sufrido pero satisfactorio, de culto al onanismo y mucha charla reconfortante con amigas. En algún momento de Noviembre entendí qué era lo que tanto venía buscando y supe que no me quedaba mucho tiempo más de encierro, que tenía que salir a buscarlo y experimentar.
Un año después, y me cago en la puta, me doy cuenta de lo terrible: sin darme cuenta, en seis meses armé un nuevo cast, mucho menos enfermo y atormentado que el anterior, pero igualmente estable. Y de vuelta me encuentro en el medio de unos tipos que pretenden cosas de mí y me niegan otras. Que me hacen reír y enojar en partes iguales. Que están ahí y no se van. No se van.
Está bien, por ahora que se queden.
En un acto de generosidad sin precedentes, decidí regalarle a mi primo en su cumpleaños número 19 la otra entrada de mi voucher del pepsi rock. Durante un mes, cada vez que abrí el cajón del escritorio, ví la entrada y sufrí.
Hoy la puse en la billetera para dársela a la noche.
Lo peor de todo es que el pibe ni sabe quiénes son los Living Colour.

Entonces, me repito una y otra vez. "la próxima, pensá dos veces las cosas antes de hacerlas". Pelotuda.

miércoles, noviembre 04, 2009

Yo pensaba que estaba en Aries, pero no, para mí que la luna justo se puso en Tauro a las 10 de la noche, por eso nos compramos la remera.
Dedé, mientras caminábamos para la parada de 36.

Entonces ayer seguía con los llantos que salen de la nada y le suspendí a unas amigas con las que iba a tomar un café porque no sabía si iba a poder sostener una situación de corte social civilizado. Al final pasó Lau a buscarme por la librería y justo Gen iba para casa, y Dedé que andaba por ahí... total que nos fuimos todas para casa a tomar unas cervezas, comer ensalada de fideos y testear el porro que acababa de comprar el novio de Gen.
A las dos horas estábamos los cinco matándonos de risa. Más que nada porque Dedé es muy graciosa, creo que es la mujer más graciosa que conozco; y ni que decir que se potencia cuando tiene un público que la festeja. Entonces salta de una cosa a la otra, de quejarse de su madre a categorizar los compañeros de facultad. De teorías astrológicas extravagantes a sacarle el cuero a los cantantes latinos -"Arjona es un aborto de pájaro" será la frase que quedará para la posteridad después de la noche de ayer-. Mientras, Martín nos decía que teníamos que empezar a filmarnos. Es que eso ya lo hicimos, esos videos nunca deben ver la luz.
Cómo en seis horas te cambia la percepción de la realidad.
No se puede creer.

lunes, noviembre 02, 2009

Por ejemplo ahora, que acabo de salir del baño con los ojos hinchados, y mi jefe me pregunta no sé qué y yo le sonrío y le digo "claro, obvio", como si no fuera obvio que estuve llorando en el baño durante los últimos cinco minutos.. Pero el tampoco me va a decir "qué te pasa que tenés esa cara", porque los dos somos muy caretas, yo no pregunto sobre la relación espantosa que estoy segura que tiene con su mujer y él no se mete en mi vida privada. Me parece un buen trato; pero igual.
O no sé, cuando llamo a Dedé casi llorando y al rato estoy haciendo chistes porque no me banco a mí misma en esos (estos) estados. Entonces, claro, aviso, tiro una punta, digo "estoy mal", pero después me hago la canchera y la graciosa y la gente se olvida, porque se piensan que se me pasó, que no era para tanto. Capa sí es para tanto. No sé.
También pasa cuando voy a ver mis papás, no me sale, no hay manera de reconocer que no estoy tan bien como se suponía que tenía que estar. Porque tengo 26 años, y no tengo graves problemas, y digo que no quiero estar en pareja, y vivo en una casa linda, con linda gente y no sé, y todos calculaban que mi vida iba a ser maranillosa, que prometía tanto, cómo no tener una vida divina con tanto buen humor, con tanto potencial, con tanto, no sé.
Pasa todo el tiempo, entonces cuando me angustio un poquito, me enchufo una botella de vino, o un porro, o una pija, o una comedia con Will Ferrell, o todo junto. Por eso pasan meses y yo nunca lloro, porque siempre hay vino, o porro, o pijas, o pelis a mano -aunque no siempre todo junto- para evadirme. Hasta que un día cualquiera, mientras una señora muy simpática con un perro peludo me pide La Casa de Bernarda Alba, siento que ya no puedo más. Que no sé qué es lo que no aguanto pero que es iposible seguir careteándola; la señora se va y me largo a llorar. Y todavía no pude parar.
Y entonces calculo que es lógico extrañar a El Innombrable. No sólo porque fue el único tipo que me hizo sentir querida, sino porque también fue el único en poder calmarme los llantos sin necesidad de requerir a la evasión. Me abrazaba, me hacía hablar al respecto y me consolaba. Por suerte me doy cuenta a tiempo, no lo extraño a él, extraño la contención. Se supone que se puede encontrar contención en otros lugares, que hay vida allá afuera. Quién sabe.
En media hora salgo de acá ¿y qué voy a hacer?
Hay como tres vinos en la alacena, porro la riñonera que llevé ayer al recital, un videoclub a la vuelta y un vibrador en el cajón de los corpiños..
Eso si puedo dejar de llorar.
Algún día de 1996. María -mi hermana- y yo mirando music 21. De repente, el pianito de Easy. De repente, un pibe con toda la onda haciendo un cover de Lionel Ritchie.
- ¿Quién es este chabón?
- No sé, decía Faith No More.
- Está buenísimo.
- Sí...
- No no, está MUY BUENO.

Algún día de 2004. Clase de canto con Juan, mi ex profesor.
- Si tuviera que elegir tener la voz de alguien, de quien quisiera, elegiría la de Mike Patton.
- ¿El de Faith No More?
- Ajá. Todo el talento junto tiene.
- ¿No estarás exagerando, Juan?
- Vení, escuchá.

Algún día de Marzo de 2009. Con Fer en la cocina de Dedé, preparando canelones.
- ¿Vas a ver Radiohead?
- No. No tengo plata... Aparte nunca me gustó demasiado Radiohead.
- ¿Vos, Fer?
- Ni en pedo.
- Creo que la única banda que iría a ver en este momento, sería Faith No More.
- Uh, ¿Te imaginás si viene Faith No more?
- Yo me muero. Me muero de la emoción.

Algún día de Junio de 2009. Chateando con Fer.
Fer dice:
boludaaaaaaaaaaaaaaaaa, viene fnm!!!!!!!!!!!!!!
Cel dice:
fer, no juegues con mis sentimientos. está confirmado?
Fer dice:
es casi seguro.
Cel dice:
nooooooooo, me mueroooooo

Algún día de Julio de 2009. Suena el teléfono y es Lau del otro lado.
- Viene Faith No More. Las entradas se ponen en venta el Lunes que viene.
- ¿Voy a tener a Patton en un radio de 300 metros? ¿Voy a ver a Patton en vivo? ¿¿¿¿Lo vamos a ver Patton, Lau????

Ayer. Tipo ocho y media de la noche. Se apagan todas las luces. Suenan los acordes de un tema muy tranca. Un ratito después, aparece él, con una flor en el ojal del saco. Una emoción extraña me va recorriendo el cuerpo. Un subeybaja en el estómago, se aceleran las pulsaciones y bailo mientras estiro el cuello para verlo un poco mejor. Se escuchan voces alrededor, de mujeres, todas pensamos lo mismo, algunas lo dicen en voz alta.
Siguen con From out of nowhere y la gente se enloquece, veinte segundos duramos en el pogo con Dedé. Fue, oficialmente nuestro último pogo, aunque haya durado veinte segundos y un bajón de presión importante. Nos vamos un poco más lejos, un poco más a la derecha. Y lo veo, chiquito, pero lo veo. Y canto, y salto y sonrío. Sonrío durante todo el recital. Y me caliento. Es inentendible llegar a un nivel de calentura tal con un tipo que está a cien metros. Es inentendible y absurdo, pero está pasando. Lo veo en la cara de las chicas que tengo cerca. Patton debe estar sintiendo una oleada constante de calentura que lo tiene como única razón. Claro que no es sólo eso; también nos maravillamos con su voz, desde lo gutural hasta lo casi lírico, le festejamos las muecas, nos reímos de su español italianizado. Agradezco que Juan me haya hecho redescubrirlo. Salto, hasta que me canso y paro un ratito, para volver a saltar.

No nos quedamos para los Hosen, queríamos mantener el calorcito interno que nos había quedado después de Faith No More, después de cantar a grito pelado.

A mis 26 años compré mi primera remera de una banda, que funcionará como pijama, obvio, pero no deja de hacerme sentir un poquito pavota. Pavota pero feliz.

sábado, octubre 31, 2009

Y mientras todos ustedes, malditos, están en sus casas, mirando películas, o encucharitados con sus amantes, o preparando tostadas con mermelada, o tomando mate, o leyendo libros en sillones, o acariciando gatos de pelo suave, o haciendo siestas, o mirando la lluvia caer, o escuchando música en la oscuridad, mientras todo el mundo se acovacha, yo tengo todavía una hora de "¿este es el último de Dan Brown?" y "Ah, no, para el martes no me sirve, yo lo quería hoy"; tengo, además, 6 horas de "¿este modelo, en talle más chico en naranja tenés?" y "¿me queda bien el anillo este?"; y mejor no hablar de que también tengo una calentura atómica que apareció hace un par de días y ya no sé cómo aplacar (sí sé cómo aplacar, el tema es lo logístico). Lau dice que es porque sé que mañana voy a tener a escasos metros a Mike Patton, yo la verdad es que no sé, creo que con mi naturaleza escorpiana y mi mente inflamable, alcanza y sobra.
Aunque me lo imagino cantando Evidence y entiendo a las cincuentonas que le tiran la bombacha a Sandro.

viernes, octubre 30, 2009

Me llamó apenas salí de la librería. Él estaba en el subte, línea D, casi llegando a Scalabrini Ortiz, así que quedamos en que se bajaba y nos encontrábamos en Julián Álvarez y Santa fe. Llegó mientras yo miraba sábanas y almohadones en una vidriera, me abrazó, me sonrió y, pumba, ya me tenía de vuelta en la palma de su mano. Porque cuando sonríe, sonríe con toda la cara. Y cuando abraza, abraza con todo el cuerpo. Caminamos hasta que me preguntó para qué lado estábamos yendo.

"A casa".

"Ah, no, yo no puedo, tengo un rato solamente, ¿vamos a tomar un café?".





Yo no tomo café. (No entremos en el debate, por favor. Tomo café con leche, a veces, o café turco, a veces, o café helado con un poco de limón, en verano. Y basta)

Y menos tomo café cuando se suponía que íbamos a ir a mi casa a cogernos como posesos. Ante la desilusión, estoy más para un whisky con hielo que para café.



Él se pidió el bendito café, yo un té, de peperina.

Y mientras trataba de mantener mi postura de superada que sólo deseaba una sola cosa de él, él fue desatornillándome, se encargó de desarmar con frases simples cada uno de mis argumentos. Me tapó la boca. Me dejó sin réplica. Un aplauso para él.



Después nos tomamos juntos el 141, él se bajó en Villa Crespo y yo lo seguí con la mirada hasta que el colectivo siguió por Ángel Gallardo hasta alejarse. Ahí me di cuenta, quería tenerlo cerca.

Y por eso nos tenemos cerca, porque yo lo miro mientras se va y porque él se ríe de mis excentricidades; a pesar de lo adverso de la circunstancias. A pesar de saber que no siempre se puede, que en general hay más tiempo para un té que para un par de rounds de sexo contra el piano.



Entonces, cuando alguien pregunta por él, yo digo que es un amigo, porque ¿para qué enredarme en explicaciones que no me van a entender?

Pero cuando está sentado en mi cama y habla de algo interesante y yo no me puedo concentrar porque le miro la boca como una colegiala lela, y me apoya el índice en la nariz y me dice que le preste atención, que no sea dispersa, que ya me va a partir en cuatro, que tenga paciencia, ahí es cuando yo me enredo en explicaciones que no puedo hacerme entender. Es probable que nunca las entienda. Eso es lo mejor de todo el asunto.

jueves, octubre 29, 2009

Ponele que alguien viene y me dice que puedo pegarme un revolcón con el backstreet boy que me gustaba cuando tenía 14 años. Y es obvio, yo digo que sí, porque se lo debo a mi adolescente interior; no importa si todo el mundo te dice "eeeeeh, es un puto". Bueno, capaz que la analogía no es la mejor, el backstreet boy que me gustaba a mí era demasiado puto, no lo tocaría ni con un palo, pero la idea es la misma.
Aparece alguien que en un pasado medianamente lejano me obsesionó durante, no sé, una semana. Una semana es un montón si de obsesión estamos hablando; digo, son horas y horas y horas de fijación y neurosis, y ni hablar de la infinidad de aventuras oníricas que se pueden tener en siete días. Aparece y yo digo que sí, porque claro, cómo voy a decir que no.


Bueno, a veces, decir NO es la mejor opción.
Pero, claro, ¿cómo le explico eso a mi adolescente interior?
La botella de agua sobre el mostrador, una galleta de arroz -salada- en la mano y marco el número de Lau.
Hablo un ratito con la madre y después me pasa con ella. Comoandastodobienahiandamos, bla.

- ¿Para cuándo tiene fecha?
- Para el 15 de febrero.
- Ah, ya.
- Sí, ya.
- Qué desastre. ¿Otra persona en el mundo? ¿Es necesario traer otra persona al mundo este de mierda? Qué acto egoísta. ¿Por qué no trata de trascender de otra manera? ¿Por qué no escribe un libro, que no le arruina la vida a nadie?
- Celeste, ¿QUÉ TE PASA?
- Ay, no sé. Tremendo. ¿Vos escuchaste lo que acabo de decir?
- Por eso te digo, ¿vos estás bien?
- Sí... creo.

Después arreglamos para ir a cenar a algún peruano y cortamos.
Y me saqué las chatitas porque mi jefe se fue a ver a Boca y, lerolero, hago lo que quiero.

martes, octubre 27, 2009

Hoy es un día para llegar a casa, prepararme alguna boludez para comer, mirar una película (tengo esperándome una con Adrien Brody desde hace días) y meterme en la cama a escribir pestes en mi cuadernito. Escribir en tinta negra que me siento sola y que tampoco tengo ganas de ninguna compañía; que me debo estar marchitando por dentro porque ni siquiera tengo ganas de llorar, que no lloro desde hace, no sé, mucho tiempo; que mi idea de vacaciones es una bomba atómica que desaparece a la humanidad entera, menos a mí, claro -bueno, capaz que estaría bueno que se quedara Dedé también-; probablemente surja algo de El Innombrable -porque cada vez que me siento para el carajo, automáticamente lo asocio con él-, de cómo se convirtió en un auténtico pelotudo, dejándome sola, sin nadie con quien tener charlas interesantes.

Por lo pronto, me limito a no tener control sobre mi conducta. A rechazar propuestas que en otro momento me habrían parecido fascinantes, a mirar con cara de ojete a cualquiera que se cruce en mi camino y a querer tatuarme entera.
Después de un domingo de amigos en casa, mi cuarto quedó hecho un auténtico chiquero. Una caja de pizza con colillas dentro en el suelo, vasos tirados por ahí, papeles, ropa sobre el puf, ropa sobre el sillón, el colchón de huéspedes convertido en un amasijo de sábanas y zapatos y zapatillas por todos lados.
Me dio paja ordenar ayer a la noche. Me dio paja ordenar hoy a la mañana y cuando salí de la librería me las ingenié para no volver a casa.
Llegué hace un rato y mi hermana estaba checkeando mails en esta misma cama.

"Me iba a poner a ordenar un poco, pero después me acordé de lo de las zapatillas y pensé que mejor no"
"¿Qué zapatillas?"
"¿No te acordás? Cuando éramos más chicas, un día te lavé unas zapatillas y vos te pusiste de las chapas porque las tenías sucias y escritas a propósito"

Cierto, las zapatillas. Unas All Star azul marino que usé desde primer año hasta que se deshicieron en el viaje a Tilcara, tres años después. Mugrientas, rotas, mis zapatillas preferidas -después de las adidas bordó que mi vieja me tiró a la basura después de una vuelta olímpica en la que volví con huevo y mostaza de pies a cabeza- cuando era una adolescente rotosa que usaba sweaters apolillados.
"THE DOORS" tenía escrito en una. "LED ZEPPELIN" en la otra.
Con el loguito y todo.

lunes, octubre 26, 2009

- Ayer se pensaron que eras mi hombre ideal y que tenías la pija grande.
- Presentámela.
- No era mujer.
- ¿Por qué un hombre habló de mi pija?
- No sé por qué, porque tu pija da que hablar.
- Eso es cierto.
- No, bolas, por el blog. Alguien que leyó el blog y pensó eso.
- ¿Y vos qué le dijiste?
- La verdad. Que sos lo más pero que estás lejos del ideal y que la tenés normal.
- La próxima vez que hable de tus tetas voy a decir que son normales. Vas a ver.
- Forro.
- ...
- ...
- ¿Vos te das cuenta?
- ¿Qué?
- Lo nuestro...
- Lo nuestro ¿qué?
- Una cubana emocional.
- Te adoro ¿sabías?
- Obvio.

viernes, octubre 23, 2009

Venís a comer? Te hago pescado
Agus?
...No? Si me dist est num. soy maga
Ah ok disculpa quién seas... Que raro!
Che en serio o me jodes.. Porq me anoto s num diciendo que lo ubico a agus ahi q me traería la ropa del desfile
HOY 07-10 DUPLICA EN TU MOVISTAR Cargas $30 y tenes SESENTA PESOs + 30 SMS
cogemos?
hola cele que hora te puedo llamar a tu casa y decime el nro por favor!
En que andas?
Estoy haciendo caras rola en el bondi con la cancioo d dirtydancing
Celele celele. estas viva?
Dde estás? jaja q paso ayer?
buenas! q peli hablabas con gala? las 2 dcian q estaba muy buena! la quiero ver. saludos
Dale! Te queria contar algo y no es sobre pijas
Pomercio!
Q haces hoy?
Jaja en los de cris aquelarre
jua sos popular
Yo pensaba en un rebenque y el collar de bolitas
Tu saldo esta por agotarse. Recarga HOY tu movistar desde $5 y habla al 50 por ciento de descuento con cualquier otro movistar
Hola. Hoy me quedo con la tia. Mañana voy. Te mando un beso.
no tengo ni un peso
yo te di un libro de diseño?
Salgo a las 11 de la facu. nos vemos?
tengo mi entrada


Es que aparecía en la pantallita que tenía que borrar sms. Y a veces me cuesta desprender.
Si fuera una de "esas", diría que es un poema, o algo así. Pero no, son sms.

jueves, octubre 22, 2009

Yo: ¿Viste que Canela tiene una novia? La abuela les hizo una cucha en el patio para que duerman juntitos. Viven en concubinato.
Tía: ¿En serio? Qué lindos.
Yo: ¿Qué lindos? A mí me amarga, hasta el gato se pone de novio.
Madre: Bueno, vos dejá de quejarte.
Yo: Me quejo todo lo que quiero, es el único deporte que practico.
Madre (dirigiéndose a mi tía): ¿Vos sabés que Cele estaba medio saliendo con un chico bárbaro? Una buena edad, le cocinaba, la trataba bien, una linda casa, un chico independiente, músico...
Tía: ¿Y què pasó?
Yo: Pasó que desapareció.
Madre: Esa es TU versión de la historia.
Yo: ¿MI versión? El tipo me dice que está con mucho laburo y me tira un "te aviso el sábado cualquier cosa". Pasó un mes y yo sigo esperando si es por él. A no ser que aparezca ESTE sábado, me parece que me cagó.
Madre: Eso es lo que dice ella. ¿Vos sabés qué fue lo primero que me dijo cuando me contó de este chico? Me dijo "tiene un problema gravísimo, mamá, es muy petiso". Le molestaba que fuera petiso. Yo ya le dije, el chico se dio cuenta de esas cosas y se alejó.
Yo: MAMÄ ¿ME ESTÄS JODIENDO? ¿Vos de veras pensás que yo voy a elegir o dejar de elegir a un tipo por su altura? ¿Vos estás demente? ¿No me conocés? ¿No me pariste?
Madre: Yo nada más digo que vos le debés haber puesto distancia. Seguro que no querías mostrarlo en público o algo así, y el muchacho se dio cuenta, se sintió lastimado, y se alejó.
Yo: Nos veíamos desde hacía un mes, obvio que no lo iba a mostrar en público. Las embarazadas no revelan que están embarazadas hasta el cuarto mes, yo no muestro a nadie en público hasta el cuarto mes.
Madre: ¿Estás segura que no lo dejaste por petiso? Decime la verdad.
Yo: NO LO DEJË. ÉL ME DEJÖ DE LLAMAR. SE BORRÓ.
Madre: Eso es lo que vos decís...

Mi tía permaneció callada, yo prendí un pucho y mi hermana -divina- le dijo a nuestra madre "pero, má, esta vez Cele tiene razón".

miércoles, octubre 21, 2009

Desde los doce años hasta principios del 2007, vagué por casas varias. La de mis padres, mi abuela, mi otra abuela, Ale, Andre, Dedé, Lau, Ani, Ali, otras amigas, chongos, profesor de canto, tíos generosos. Un día acá, otro día allá; nunca dormí más de dos días seguidos en la misma cama, estaba acostumbrada a la mochila con una muda de ropa, a las distintas presiones del agua en las duchas, a despertarme y tardar un rato en saber dónde estaba. Me gustaba esa vida, ser medio nómade, sentir que ningún lugar era mi hogar, porque el hogar era otra cosa, más de adentro, algo que no tenía mucho que ver con un cuarto lleno de pósters o una heladera que dentro tuviera la mermelada del gusto que a uno le gusta. Entonces un día de febrero Nat me llamó y me ofreció el cuartito de arriba de la casa, acepté inmediatamente; planeé mi mudanza para el 21 de Marzo, el día que empezaba Aries -porque sí, yo hago esas cosas, calculo tránsitos planetarios antes de hacer las cosas-. Durante los primeros 4 meses no tuve muebles. Una cama prestada que me hacía retorcer de dolor, la repisa con los libros y nada más, todo en el suelo. Es difícil armar un espacio propio después de tantos años de andar vagando por ahì; pero en Julio me traje unos muebles de la casa matriz y me compré un colchón, empecé a habitar esa miniatura de cuarto. En Agosto La Secretaria se mudó, se vino Flor y la convivencia se hizo más tangible. Ver pelis las tres juntas, salir y compartir el taxi de vuelta, prepararles cenas, aprovechar las primeras noches de la primavera para tomar fernet con coca en la terraza. Un romance, eso tuve con mis roomates durante más o menos un año y medio, un romance también con la casa, empezar a apropiarme de un espacio me hizo ver que no todo era tan Acuariano como yo pensaba, que sólo se trataba de que lo creara yo.
En Marzo de este año se fue Flor y llegó Ani, su hermana. Por otro lado, Nat noviando amenazaba con que no iba a renovar contrato otra vez. La casa se oscureció, la abandonamos. Poca comunicación, poca dedicación, poca atención. Fueron meses raros, de estar mucho en lo de Dedé, de no querer volver a casa, de saber que había que tomar una decisión: mudarme para abajo o no, renovar contrato o no, saber quién se mudaría y de dónde carajo iba a aparecer una garantía. Resumiendo, me mudé al mejor cuarto de la casa, se renovó contrato a mi nombre, la garantía la pusieron mis abuelos y se vino Genève.
El torbellino Genève nos cambió la existencia. La casa está divina, da gusto llegar y colgar las llaves del ganchito. La convivencia vuelve a tomar forma de affair y es prácticamente imposible hacerme dormir fuera de casa. No me dan ganas de salir, mi cuarto es mi santuario. Plutón, el gato más bello, y mi hermana como invitada permanente no hacen más que sumar.
Todo esto para justificar que cuando salga de la librería en un rato, me voy a meter en un bazar bien grande y me voy a gastar la plata que no tengo en pelotudeces. Un coso para cortar ajo, por ejemplo.

martes, octubre 20, 2009

¿Se tira la casa por la ventana y no se para hasta que a los vecinos mala onda se les ocurra tirar huevos por la medianera? (based on true events) ¿Se pide a todo el mundo que invite a sus amigos hombres incluso corriendo el riesgo de que la casa se convierta en un desfile de bananas? ¿Se invita a todos los chongos aun sabiendo que hay que elegir a uno solo para terminar la noche? ¿Se decide por el clásico "nos juntamos los de siempre" y se te termina filmando a la agasajada chupando una pija de exquisito chocolate orgánico mientras alguien le vuelca leche de un sachet en la boca? (oh, sí, basado en hechos reales) ¿Se recibe a los invitados con comida o se trata de dedicarse a beber exclusivamente? ¿Vestido o pollera? ¿Tacos o comodidad? ¿Gin Tonic o Campari a morir? ¿Machaco a todo el mundo con Le Tigre y FNM o los dejo elegir qué escuchar? ¿Se invita o no a viejos compañeros de trabajo? ¿Asado de mediodía o bacanal nocturna? ¿Brownie de porro o del normal? ¿Cheesecake o chocotorta? ¿Veintisiete velas o una sola con forma de signo de interrogación? ¿Tambores y charango o pop careta de los 80's? ¿Karaoke? ¿Disfraces? ¿Bebida en mano o apelo a mi generosidad?
¿Qué hacer?
¡Oh!
¿Qué hacer?

lunes, octubre 19, 2009

Yo sabía, lo supe en el momento en que, después de haberme tentado con el 2x1, llegué a la caja y desembolsé la plata. Saqué los billetes y estuve a punto de echarme atrás, de decirle al cajero "¿sabés qué? mejor dejo esto y llevo el resto". Pero no, porque quise creer que las supersticiones -o el pensamiento neurótico compulsivo, que para el caso es lo mismo- no tenían lugar en mi vida. Garrafal error.
Compré 2x1 de forros.
No voy a volver a coger hasta el 2011.
Que Dios me ampare.